LAREDO, PUERTO DE REYES

Laredo, en el siglo XVI, se convirtió en el principal puerto de la zona, donde atracaba parte de la armada real. Era el puerto que elegían los monarcas para los viajes reales fuera de nuestras fronteras. Los Reyes Católicos y su hija Juana de Castilla, así como su hijo Carlos V seguido de su hijo Felipe II. Laredo llegó a ser la única plaza marítima desde Vizcaya a Galicia preparada para dar saludos con artillería cuando llegaba o zarpaba un viaje real.

 

En el año 1.556, la llegada de Carlos V a Laredo coincidió con un momento de crecimiento urbano y demográfico en el que las autoridades de Laredo trabajaban duramente para controlar desde el puerto; personas, ideologías de libros prohibidos, mercancías legales, mercancías de contrabando “descaminadas” o mercancías prohibidas “vedadas” tales como oro, plata y armas, mientras vigilaban la costa por el constante acecho de enemigos. 

 

Los mercados eran el principal punto de venta de los productos que pasaban por Laredo: el Mercado de la Plaza de la Villa, el Mercado de las Piras del Pescado, el Mercado del Azogue y el Mercado del Cementerio.

 

 

  • El Mercado de la Plaza de la Villa: Aquí el pescado se vendía siempre al por mayor. En el siglo XVI esta plaza ya estaba socialmente en auge y muchas familias importantes de la Villa comenzaron a construirse sus casas torre aquí. Los pescadores vendían sus capturas, frescas o al por mayor. Estaba conectada por el río Bario a la Plaza de las Pilas del Pescado.
  • La Plaza de las Pilas del Pescado: Aquí se lavaban los mejores pescados en una fuente, se ahumaba el pescado y se elaboraba el escabeche. Se impartía justicia en esta plaza, ya que disponía de horca, cadalso y picota. El cadalso se sustituyó por uno de cal y canto.
  • El Mercado del Azogue: Aquí, regato arriba, las regatonas vendían o intercambiaban su mercancía. Muchas veces se trataba de "el quiñón", la parte de las capturas que le correspondía a sus maridos por haber participado en la jornada de trabajo en la mar. Aquí se centralizaban los talleres de artesanos, herreros, cesteros, carpinteros y demás boticas. Los artesanos sacaban con tablones su mercancía al exterior, y bajo los soportales se vendían las mercancías. Para mejorar el lugar, el Consejo mandó construir una fuente.
  • El Mercado del cementerio: Los miembros del Consejo de la Villa se reunían después de misa, en el cementerio debajo de un fresno, para tomar decisiones que concerniesen al pueblo. También era el lugar donde se desarrollaban las procesiones para pedir porque no aparecieran las nieblas en la mar en las jornadas de faena. Al estar el recinto de la Iglesia de Santa María, amurallado aún desde el silgo XIII, el espacio abierto del cementerio se convertía en una buena opción para reunirse en un espacio abierto, vender mercanías muy reguladas, con la capacidad de ser controlado por el obispo y por el Consejo.  Las mercancías que se intercambiaban aquí eran las que traían los mulateros de Castilla; trigo, pan, vino y otras viandas igual de importantes que nunca podían faltar en la Villa de Laredo.

BIBLIOGRAFÍA:

  • BALDOMERO BRÍGIDO, CASADO SOTO, FERNANDO HIERRO "TEXTOS Y LÁMINAS DE LA HISTORIA DE LAREDO". COLECCIÓN PRIVADA. ​
  • ROSA MAR´ÍA DE TORO MIRANDA, "LA VILLA DE LAREDO EN LA EDAD MEDIA (1.200-.1516); ORÍGENES, ESPACIO URBANO Y POBLACIÓN".
  • ISABEL ORDIERES, "REHABILITAR LA PUEBLA DE LAREDO; PATRIMONIO, MEMORIA Y HABITABILIDAD". UNIVERSIDAD DE ALCALÁ Y AYUNTAMIENTO DE LAREDO.

 

 

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© Diego De Vallejo Pérez